viernes, 17 de mayo de 2013

Alone...

Que los ojos con los que te miro no se duerman.
Que se me sacie la sed de ti,
y las malas sensaciones se marchen de mi corazón.
Que tus palabras zanjen este dolor.
Que mi intuición sea tolerante con mis actos, y deje de tener la razón.
Que mis ojos dejen de revelarse, y de escupir tristeza. 
No puede ser tan difícil querer a alguien. 

Que solo sea pequeña la cama en la que dormimos...
y no nuestro amor que disminuye...

Solo quiero quererte.
Solo algo mutuo.

Que no necesite esto para poder desahogar mi alma.






1 comentario:

Anónimo dijo...

Es asombroso, tu forma de escribir me recuerda a uno de mis poemas favoritos de Rilke dedicado a Lou-Andreas-Salome, de la que escribió “Tú fuiste la sublime que me bendijo/ y te convertiste en el abismo que me devoró”.

Y este poema, que siento la necesidad de enviártelo, esto está cogido de un blog

"Lou como a todos los que se acercaron a ella, provoca en mí sentimientos contradictorios. Me admira su libertad, su alegría, la capacidad de seducción, su habilidad para animar a cuantos la rodeaban. Pero me repelen su inconstancia, la incapacidad para vincularse a nadie, una cierta crueldad, y la sospecha de que, como comentó Freud, era de una frialdad sorprendente.

El poema,

Apágame los ojos: puedo verte;
Ciérrame los oídos: puedo oírte;
Y aún sin pies puedo andar en busca tuya,
Sin boca puedo conjurarte.
Ampútame los brazos, y te agarro,
Como con una mano, con el corazón mío;
Detén mi corazón, y latirá el cerebro;
Y si arrojas al fuego mi cerebro,
Te llevaré sobre mi sangre.

Entradas Populares

Tu me visitas...